JUEGO DE TRONOS




“En el juego de tronos, o ganas o mueres”
Cersei Lannister

Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Imaginemos una tierra lejana que un día estuvo gobernada por dragones y donde la magia era posible. Esos dragones ya desaparecieron... ¿o no?


En Poniente, el rey Robert Baratheon necesita una nueva Mano para que gobierne por él mientras caza, bebe y duerme. Esa mano será Eddard Stark, señor de Invernalia, que se traslada a Desembarco del Rey dejando a su hijo Robb a cargo del Norte y enfrentándose a los enemigos, y también a los amigos, del reino. En el Muro, siempre se necesitan hombres y, Jon Nieve, hijo bastardo de Stark, se presenta voluntario para unirse a la Guardia de la Noche, otrora noble, ahora un lugar donde los maleantes se alistan para librarse de la muerte. Por otro lado, a la otra punta del Mar Angosto, Daenerys y Viserys Targaryen preparan un plan para hacerse con el Trono de Hierro que Robert 'el Usurpador' les robó cuando eran niños.


De 'Game of Thrones' se podría hablar de muchas cosas: de sus localizaciones, magistralmente escogidas; de sus actores, que son uno con el personaje; o de la trama elaborada en las novelas de George R. R. Martin, pero me extendería demasiado. Solo diré que el universo creado por Martin es una delicia para la lectura y, gracias a la magnifica adaptación de los guionistas, para su visionado.

Una gran serie debe tener lo justo de cada cosa (y este es el único pero que le pongo), pero hace un uso abusivo del sexo. Es cierto que los libros tienen una gran carga sexual, pero la serie se ha excedido con estas escenas. No es normal que uno de los personajes tenga un monologo sobre el amor hacia una mujer mientras dos mujeres se lo están montando a su lado.

No es una obra maestra, aunque con el tiempo podría llegar a serlo, pero, hoy por hoy y con permiso de Mr. Dreaper ('Mad Men'), es la mejor serie por cable y una de las mejores del panorama televisivo.





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