EL LOBO DE WALL STREET

El genio y figura Martin Scorsese vuelve con una película formando binomio -por enésima vez- con un omnipresente Leonardo DiCaprio. Con un tono nunca antes visto en su extensa filmografía, Scorsese nos sorprende con una comedia disparatada y excesiva que, pudiendo gustar o no, rompe moldes y entretiene sobremanera


Tratándose de su película más larga hasta la fecha (179 minutos), ésta resulta ser la más llevadera y adictiva de todas. Con el exceso y la excentricidad por bandera nos topamos con una película donde la dirección y, sobre todo, un guión anómalo y a la vez sobresaliente (de Terrence Winter) lo son todo.
Tiene una estructura indefinible salvo por los primeros compases en que DiCaprio aprende el "oficio". Por lo demás es una cúmulo de locuras a cada cual más exagerada en el que el espectador entra y no sale hasta casi llegado el final de la obra.

Nunca una película tan larga enganchó tanto y fue tan llevadera. Con la palabra "más" saliendo una y otra vez en el acertado trailer, el espectador es lo que desea cuando las cosas se van poniendo de mal en peor. Sólo un final más calmado hace que la persona respire y asimile todo el camino recorrido.

Con un DiCaprio excepcional rodeado de un gran elenco de secundarios (atención a la breve pero estelar aparición de Matthew McConaughey) formado por Jonah Hill, Margot Robbie, Jean Dujardin y Jon Bernthal, entre otros, el espectador presencia una tras otra locuras que no provocan tanto la carcajada -que en ocasiones sí- como la incredulidad y la atracción por una persona que es 100% carisma.

Para el recuerdo quedarán ya momentos como la comida con el antes mencionado McConaughey o el efecto de los "lemons". Eso sí, no es una película para todos los públicos. No me refiero tanto a los menores de edad como a personas no acostumbradas a ver una película donde el sexo, las drogas y todo tipo de excesos estén tan presentes en cada momento.

Quizá lo único que se puede echar en falta es la presencia de las consecuencias que tienen los actos del protagonista, Jordan Belfort. No hay crítica más allá que la de una vida basada en el engaño a otros y el respectivo enriquecimiento a su costa. No hay empatía por el protagonista, pero si una gran atracción por su figura.

También se la puede achacar de soez, pareciéndose a esas comedias de adolescentes americanos donde la broma se haya asentada en lo grosero, pero aquí se aguanta y, sobre todo, se disfruta sin llegar a pensar demasiado en ello.

Con todo, mantiene un grandísimo nivel durante tres horas de metraje que se acaban haciendo escasas. Se disfruta como pocas, pero también agota. Un gran descubrimiento y un pelotazo absoluto.

Nominaciones a los Oscar: 5 película, director (Scorsese), actor principal (DiCaprio), actor de reparto (Hill), guión adaptado (Winter).

Puntuación: **** (sobre 5)

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