12 AÑOS DE ESCLAVITUD

Steve McQueen completa su trío de largometrajes -súper- dramáticos con una obra que, tras haber ganado el Globo de Oro y varios premios de relumbrón, se postula como la máxima favorita para llevarse el premio gordo en los Oscar. Con un reparto magistral, '12 años de esclavitud', basada en hechos reales, cuenta desde dentro y sin tapujos la espeluznante tragedia de la esclavitud en el siglo XIX en el sur EE.UU.


Conocía del drama de la esclavitud en Estados Unidos y nunca lo había visto en el cine. Pude percibirlo en cierto modo gracias a 'Django desencadenado' y termino por conocerlo gracias a esta descarnada obra, que si bien no es nada agradable no lo es por un uso explícito de la violencia, sino más bien por una enorme capacidad para transmitir emociones, y eso es gracias en su mayor parte a la maravillosa labor del elenco actoral.

Salvo por dos o tres escenas contadas en la que cuesta mirar la pantalla y se sufren desde cerca los daños físicos infligidos por golpes, azotes y latigazos, se agradece que no haya un uso excesivo de algo innecesario, y es que no es más dramática una película por más violencia que posea. Obviamente es algo que había que meter, pero incluso en las escenas más duras McQueen aprovecha para hacer un excelente uso de la cámara y marcarse, en una de las más duras, un plano secuencia exquisito que aporta mucha realidad y dinamismo.

La sensación desoladora llega desde el momento en que la vida del protagonista, Solomon Northup, pasa de ser idílica (un músico reputado con una familia feliz en una buena casa) a un absoluto calvario. El hecho de ver todo desde el punto de vista de Northup lo hace todo mucho más dramático y, a la vez, excelente. Una persona acostumbrada a la buena vida, o sea nosotros mismos, se ve metida de lleno en un mundo de sufrimiento al que no está acostumbrada.

McQueen se atreve a contar que no todos los supuestamente malos lo eran: hay esclavistas crueles, pero también benévolos acuciados por la situación en que vivían; y a repartir culpas incluso entre los mismos esclavos, quienes, prefirieron mirar para otro lado y sobrevivir (de qué manera) -reflejado en una larga, conmovedora y buenísima escena de Northup con la soga al cuello- o directamente recibir órdenes y castigar a sus semejantes (como capataces).

El reparto sólo con nombres y apellidos es excelente: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender ('X-Men: Primera generación', 'Shame'), Benedict Cumberbatch ('Sherlock'), Paul Dano ('Ruby Sparks', 'Prisioneros'), Paul Giamatti ('Entre copas', 'Cinderella Man'), Brad Pitt... Quizá no sean nombres muy conocidos para todos, no son actores demasiado comerciales, pero son de lo mejorcito.

Destacándolo por encima del resto, la película gana enteros desde la aparición de Fassbender. Su personaje, Edwin Epps, un despiadado y alcohólico negrero, hace temblar al protagonista y al espectador en cada plano en el que está presente, llegando al culmen en una escena para su lucimiento, el de Lupita Nyong'o y el del director. La novata actriz hace de perlas de joven esclava atormentada. Un papel hecho para ganar premios. Ejiofor también está excelente.

Es una película del gusto de la academia. Un drama desolador, con crítica, de aspecto clásico y con un reparto brillante. La pega es que a veces los discursos moralistas y las declaraciones de algunos personajes sacan al espectador de la película, sobre todo Brad Pitt, pero no supone un gran problema.

Podría haber sido una película cualquiera sobre la esclavitud, pero nadie se habría mojado tanto y la habría rodado tan bien como McQueen. No remueve las entrañas tanto como 'Shame', pero deja mucha huella y un vacío en el alma importante. La mejor película que se podía hacer se ha hecho.

Nominaciones a los Oscar: 9 película, director (McQueen), actor principal (Ejiofor), actor de reparto (Fassbender), actriz de reparto (Nyong'o), guión adaptado, montaje, dirección artística, vestuario.

Puntuación: **** 1/2 (sobre 5)

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