MUD

Jeff Nichols, el joven director y guionista (35 años) que encandiló a la crítica con sus dos primeros largometrajes, 'Shotgun stories' y 'Take shelter', vuelve a conseguir sorprender a todos con su última película, 'Mud'. Inspirada -parece ser- en 'Las aventuras de Tom Sawyer' y 'Las aventuras de Huckleberry Finn', de Mark Twain, narra las andanzas de dos inocentes jóvenes que descubren poco a poco la vida, con el amor como epicentro, tanto en lo bueno como en lo malo.


'Mud' transcurre en el sur, con el río Mississippi como principal protagonista de un paisaje bastante pobre. Los protagonistas, Ellis y Neckbone, viven del río, tanto de la pesca como de la búsqueda y venta de objetos valiosos, y ambos son miembros de familias rotas o desestructuradas. Los padres de Ellis están al borde de la separación, y Neck vive con su tío, que no lleva el estilo de vida de un padrastro ejemplar, que digamos. Esta situación les lleva a acercarse a un extraño apodado Mud, que vive como un sin techo en una isla en mitad del caudaloso río. Los chicos, atrapados por la atractiva personalidad de Mud, intentarán ayudarle, a pesar de conocer su turbio pasado, a encontrar a su novia Juniper y huir con ella a pesar de los peligros existentes.

Mud activa la curiosidad de los chicos, que experimentan una gran curiosidad por él y se sienten partícipes de una aventura que los hace evadirse de sus pobres situaciones. La infancia/adolescencia queda perfectamente reflejada en ese espíritu aventurero por entrar y vivir lo desconocido y ser partícipe de situaciones que hacen subir las pulsaciones y sentirte vivo; y eso es gracias, en parte, al moldeado y actuaciones de los personajes protagonistas (Tye Sheridan y Jacob Lofland).

El amor está presente en toda la película: un príncipe -a su manera- que quiere rescatar a su princesa, el primer amor, la experiencia del primer beso; pero también lo amargo, como las rupturas. Se siente muy real esa sensación del amor loco, de hacer lo que sea sin pensarlo todo demasiado.

Hay ternura, pero también dureza en la película, debido a que en el amor no todo es fácil. A veces hay que sangrar -aunque no siempre literalmente- y sufrir, pero es el precio que tiene insistir y perseverar. Si a todo esto le sumamos una panda de indeseables y errores cometidos en el pasado que vuelven para cobrarse su deuda nos sale una película muy interesante.

Los secundarios -aunque algunos sin demasiadas apariciones- cumplen perfectamente su cometido dentro de la propia película. Matthew McConaughey sigue en la línea por cambiar las comedias románticas bobaliconas por películas de verdad, y aquí actúa de forma brillante. En esa misma línea está Reese Witherspoon. Sam Sephard y Michael Shannon completan un reparto de lujo para una película que te atrapa y que, aunque en ocasiones algo lenta -más bien pausada y atenta a cada detalle y momento-, deja un regusto muy agradable de algo diferente y muy bien hecho. Habrá que seguirle la pista a este Jeff Nichols y, por supuesto, a Matthew McConaughey, que presumiblemente se llevará el Oscar este año por 'Dallas Buyers Club'.

Puntuación: **** (sobre 5)

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