LA LADRONA DE LIBROS

Dirigida por uno de los responsables de 'Downton Abbey', 'La ladrona de libros', adaptación del best seller con el mismo nombre, trata el manido tema del nazismo en la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de una niña amante de la lectura, pero de una forma insulsa y demasiado "academicista", buscando más la forma bonita que el trasfondo


Basada en un libro que no me he leído, la película es contada desde el punto de vista de Liesel (Sophie Nélisse), una niña analfabeta que es adoptada, debido a la muerte de su hermano por enfermedad y por la fuga de su madre por ser supuestamente de ideología comunista, por un matrimonio sin hijos. Sin muchos medios, la pareja formada por el siempre brillante Geoffrey Rush y Emily Watson cuida a la joven, que poco a poco descubre la lectura gracias a su padre adoptivo y su relación con la mujer del alcalde, quien le presta libros.

Poco a poco Liesel se va haciendo a la vida del pueblo, estableciendo una buena amistad con Rudy, un vecino y compañero de clase que quiere ser Jesse Owens y está enamorado de ella, y con sus padres adoptivos, con quienes, tras un dubitativo comienzo, se siente muy a gusto, pero todo se ve trastocado con la llegada de Max a casa, un judío conocido por Hans (padre de Liesel) que huye de los nazis.

Desde la llegada de éste chico a la casa la película se vuelve insoportable por el constante interés en hacer emocionar al espectador con frases trascendentales y profundas sobre la vida y la lectura. Todo es demasiado edulcorado y falso debido a unas relaciones de amistad idílicas y unos personajes demasiado buenos como para ser tomados en serio.

La película no camina hacia un destino definido. Sólo se sustenta en la intención de enriquecer el mundo de Liesel a través de las relaciones personales y la lectura, y la tensión por tener a un judío en casa o por una Guerra que asola al continente no se percibe en ningún momento. Sólo el final compensa en cuanto a acontecimientos importantes con el resto de la película, pero de forma completamente desvergonzada por intentar exprimir los ojos del espectador hasta no dejar ni la más última de las lágrimas -de mí no sacó ni una sola-.

Con un tratamiento orientado hacia la conquista de premios -de los cuales no se llevará ninguno-, 'La ladrona de libros' se queda como un mero producto demasiado academicista y descarado como para ser disfrutado. Una película pequeña que se ha hecho como si fuera grande y épica, y eso no funciona.

Sólo la música del 49 veces nominado al Oscar, John Williams, se salva del conjunto, sin tener en cuenta las interpretaciones del matrimonio antes nombrado.

Puntuación: * (sobre 5)