ANTES DEL ATARDECER


La segunda parte de la trilogía Antes del... es un golpe de realidad romántica. Cine casi de no-ficción, verídico, auténtico... ¿y también un tostón?


antes del atardecer

No descubro América al hablar de las bondades de la trilogía Antes del..., de Richard Linklater (Movida del '76, Boyhood), y menos a estas alturas. Tampoco es siquiera ortodoxo comenzar escribiendo sobre ella con la segunda parte, pero así se ha dado. Qué le vamos a hacer.

La trilogía Antes del..., es uno de los mayores y más adecuados ejemplos para definir al cine en la frontera entre el aburrimiento y la admiración más absoluta. Me explico. Las películas son una narración en directo de una historia de amor. Ahora mismo no recuerdo si ocurría esto con la primera parte, Antes del amanecer juraría que no, pero en Antes del atardecer, esta segunda que nos ocupa, el tiempo que transcurre en la realidad es exactamente el tiempo que transcurre en la pantalla. Un diálogo de casi dos horas, profundo, intimista, de idas y venidas, que te atrapa, pero que sin duda se le puede hacer muy pesado a algunos. No a mí.

Si Antes del amanecer nos contaba el enamoramiento juvenil de un norteamericano y una francesa, ahora nos cuenta el reencuentro, 9 años después. Ambos han crecido, ambos han madurado, y donde antes había idealismo y pasión, ahora hay pesimismo y un racionalismo brutales. Ambos, Jesse y Celine, han experimentado ya los reveses del desamor; hasta se nota en sus rostros, envejecidos, de una persona ya adulta.

Linklater graba a los personajes en sus largos paseos por París, casi sin cortes, para que los veamos como son, dos personas cualquiera caminando por la calle; una de las millones de historias que podrían haberse contado. Es así como te atrapa. Bueno, y con unos diálogos con mucha verdad, sentimiento, y que van sacando poco a poco las biografías, dramas y problemas de los protagonistas.

Es a fin de cuentas una historia de amor real. Sería un buen subtítulo.

Ethan Hawke y Julie Delphy están maravillosos. La química es espectacular y se nota su participación en la escritura porque entienden al cien por cien a los personajes. No podrían ser otros, sino ellos.

Antes del atardecer está muy lejos de los clásicos romances. No hay más estructura narrativa que la propia de los diálogos, a pesar de que se permiten mucha libertad para darnos esa cantidad de realidad, pero quizá sea el final, y no me refiero al desenlace o últimos 10 minutos, sino a los últimos segundos, donde termino con un sabor ligeramente amargo. No por la historia, sino por las últimas líneas de diálogo. Por lo demás, es una genialidad. O un tostón. O las dos cosas

@feresbec