GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL 2

Marvel lo vuelve a lograr. El estudio confía de nuevo en James Gunn y su fórmula alocadamente divertida para repetir éxito en Guardianes de la galaxia Vol. 2, una película entretenidísima y muy emotiva que desgraciadamente pierde cierta frescura con respecto a su predecesora


No había dudas de que la inesperadamente deliciosa Guardianes de la galaxia tendría su continuación. Marvel se sacaba de la chistera unos personajes de segunda fila y los ponía en mano de James Gun para convertir los orígenes de esta panda de golfos en la mejor aventura de la compañía junto a Los Vengadores de Joss Whedon. Todo era fresco, divertido, desenfadado y tremendamente pop; ingredientes suficientes para cocinar un éxito de crítica y taquilla.

Su secuela adolece precisamente de esa frescura que imbuía la primera parte, puesto que todas las bromas ya estaban hechas y se había explotado a la perfección la forma de ser de cada uno de los personajes. Por ello, desde los tráilers ya quedaba patente que Baby Groot sería la absoluta estrella de la función, y es que el tronquito-merchandising es encantador y absorbe para sí los momentos más tiernos y desternillantes; pero en lo que sorprende esta segunda entrega es en el desarrollo de los secundarios, que no solo se amplía sino que aporta riqueza al entramado emotivo de la historia. Es sobre todo Yondu el que brilla con más fuerza y el que aporta algunos de los mejores momentos.


La trama es un paréntesis con respecto al universo de los Vengadores y nos lleva hasta el principal conflicto de Peter Quill. Junto a su padre empieza a recuperar el tiempo perdido, pero es el espectador el que acude a los momentos más flojos del guion en cuanto a diversión después de un primer acto brillante. Cuando los secundarios toman peso y la trama se dirige hacia el final el interés aumenta enteros y se viven algunas de las mejores secuencias del largometraje.

En ocasiones se le puede achacar de exceso de verbalización en alguno de sus personajes, puesto que los conflictos son claros y los sentimientos más profundos tardan poco en resultar obvios, pero aun con ese exceso de texto es inevitable llegar al final dejándose llevar por el ritmo de este festival de música, luz y color.

La banda sonora sigue siendo buena a pesar de no llegar a las cotas de la anterior entrega, y las escenas de acción son paradójicamente la parte menos interesante del conjunto, pero ello no es óbice para colocar a este Vol. 2 entre lo mejor del cine de evasión reciente.

@feresbec