BOYHOOD

12 años de rodaje. Casi una vida entera -la del protagonista-. Eso es lo que ha tardado Richard Linklater en rodar 'Boyhood', una película única en la que somos partícipes del crecimiento de Ellar Coltrane y su alter ego en pantalla, Mason, acompañándole en un duro y apasionante viaje en el que no sólo descubrimos los factores que le hacen formarse como persona, sino que también nos encontramos con nosotros mismos en una mirada atrás a una infancia que hace tiempo se desvaneció para nunca volver


'Boyhood' es un prodigio de película. Va de todo y va de nada. Crece y nosotros crecemos con ella. Las críticas, el alto listón, su duración hacían lo posible por mirarla con escepticismo, pero esa sensación se desvanece por completo. No durante su proyección, donde parecemos asistir a un cúmulo de situaciones que parecen no conseguir aportarnos nada, sino cuando la película acaba y salimos de la sala. Es ahí cuando nos damos cuenta del milagro que hemos presenciado.

Nada en ella es grandilocuente ni épico. Todo es pequeñito, salvo su duración (165 minutos), que si bien en momentos se puede hacer pesada no da opción al desapego.

Supongo que el 100% de la película funciona o no gracias o por culpa de la empatía. Si te identificas con Mason o con cualquiera de los demás personajes será difícil no sentir, al menos, algo. También supongo que un público más joven logrará mucha más de esa empatía al aproximarse su edad a la del protagonista y, aunque no de una forma literal en cuanto a sus vivencias, ser capaces de recordar y guardarnos por un tiempo esos sentimientos que el personaje va descubriendo según crece.

Para mí -y es con lo que me quedo-, y desde un punto de vista completamente subjetivo, la película ahonda en los sentimientos de la adolescencia que tienen que ver con las relaciones de amor, ya sea entre amigos, novios o familiares. Lejos me quedan -gracias a Dios- esos momentos dramáticos que sufre Mason, pero bien conozco las sensaciones y situaciones en las que se ve metido y que se aventuran inevitables en la vida de cualquier niño y adolescente. Idas y venidas de amigos, de estamentos educativos, de mujeres... Obviamente no en la forma, porque cada uno tiene su vida, sino en el fondo, ya que al fin y al cabo para todos es igual.

No creo que vuelva a verla. Al menos no en años. No quiero que esa sensación que aún tengo tras haber pasado ya una semana desaparezca. No quiero pensar que no era para tanto. Tampoco quiero volver a oír ese horrible doblaje que le resta todo el realismo que pretende transmitir. No pienso verla, pero eso no significa que vaya a olvidarla. Creo que eso no ocurrirá.

No desvelaré escena alguna, puesto que todas tienen un significado diferente o un recuerdo para cada persona que la vea. Simplemente disfrutadla. Es única.

Puntuación: ***** (sobre 5)

Twitter: @feresbec