SOLO ANTE EL PELIGRO


Hace tiempo que quedé defraudado por el cine clásico. Puede que no sea por las películas en sí, sino por lo sobrevaloradas que están en la actualidad. Es cierto, y lo admito, que en su tiempo fueron obras maestras, pero, como todas las artes y el resto de ámbitos en esta vida, las cosas evolucionan tendiendo habitualmente hacia el progreso. Lo que no es normal es entrar en webs de contenido cinematográfico y que gente que no comprende el contexto en el que se estrenaron estas películas le plante un 10 solo porque los críticos o nuestros mayores digan que son excelentes. Eso no lo soporto.

En este largometraje Will Kane (Gary Cooper), el sheriff de un humilde poblado, contrae matrimonio con la bella Amy (Grace Kelly) un día antes de dejar su cargo. A partir de entonces otro agente de la ley vendrá a suplirle pero, mientras, habrá un vacío de poder en la justicia del pueblo durante un día entero. Casualmente, acto seguido a la celebración del casamiento, tres populares forajidos aparecen en el pueblo de camino a su estación de tren, donde esperarán la llegada de su líder, un viejo conocido por todos y más aún por su captor, Kane: el temible Frank Miller, que llega con ansia de venganza. En ese momento, el sheriff decidirá quedarse a defender el pueblo y buscará de manera desesperada ayuda entre sus conciudadanos, dándose más y más cuenta según pasa el tiempo de que tendrá que afrontar solo el mal que se avecina.

Así pues, Solo ante el peligro (1952) me parece una película correcta, nada más. No es un western al uso, y se agradece que no se trate de la típica historia de un hombre redentor que va a impartir justicia a un pueblo tiranizado por algún forajido o malévolo empresario minero o del ferrocarril. También es de agradecer que el protagonista no sea un Clint Eastwood de la vida que se deshace de los villanos con los ojos cerrados y de manera cuasi cómica.

Parece ser que la película es una firme crítica al senador McCarthy y su "caza de brujas" en Estados Unidos, quedando reflejado en el largometraje la actitud temorosa de un pueblo, como en la realidad ocurrió, reacio a enfrentarse a un mal obvio. Sólo unos pocos, al igual que Will Kane, se atrevieron en su día a cargar contra el obcecado senador, pero -y pasando por bastantes dificultades- al final consiguieron triunfar y acabar con aquella locura.

Así, y sólo así, se puede entender que esta película goce de tanto renombre en la actualidad o que en las webs de cine tenga puntuaciones tan altas. No se entiende que alguien pueda valorar con un notable alto una película solo por unas actuaciones -para mí muy flojitas- (sin contar la nula química entre Grace Kelly y un hombre que podría ser su padre), un clima de tensión supuestamente sublime o sus diálogos, falsos y sobreactuados. Pero eso sí, entiendo que para alguien que la viera en su día le parezca una obra maestra, ya fuera por su sutil crítica o por un elenco endiosado y amado por todos.

Lo mejor: el fondo de su trama.
Lo peor: las actuaciones, especialmente la de Gary Cooper (clavadito a mi abuelo), que además se llevó el Óscar.

Nota: 6/10

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