EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO

No se ni por dónde empezar. Digamos que hasta que me senté en la butaca del cine no tenía ni la más mínima idea de la historia del El hobbit de Tolkien ni de los derroteros que toma su argumento, sólo que trataba del descubrimiento del anillo único que daría lugar a la trilogía llevada al cine unos años antes. Quizá sea esa la razón de mi descubrimiento con esta película, el ir de vacío al cien por cien. No había leído ni una sola crítica, no había comentado sus impresiones con cualquiera de los espectadores que la hubieran visto y, como he dicho antes, no conocía su desarrollo. Es por eso que debo escribir que, si queréis que la película os sorprenda y os haga sentir tal y como me he sentido yo, no sigáis leyendo, id al cine sin complejos ni listones impuestos, y el mío lo es.

48 frames por segundo, ¿qué narices es eso?

Se trataba nada más y nada menos que de un relato del autor de una de las trilogías más famosas de la historia, dirigida por el mismo director que logró que me enamorara de ella, y con un excelente reparto y un notable alto en las páginas de consulta de películas. Pero no, yo solo quería saber cómo era eso de los 48 fps y, además, en 3D. Pues bien, solo decir que es la revolución absoluta del cine, una resolución perfecta y unas tres dimensiones de verdad, que no marean, y que quitan el cristal de esa ventana para que, de una vez por todas, logremos asomarnos a lo que hay al otro lado.

La primera sensación es que todo va a cámara rápida, pero en cuestión de segundos la vista se acostumbra a algo completamente diferente. Todo ello va acompañado de una cascada de ambientes y colores sin precedentes. Peter Jackson lo ha vuelto ha conseguir. Trata con mimo todos y cada uno de los planos, personajes, escenarios, diálogos... Tanto que las casi tres horas que dura la película (el principio de una trilogía fílmica basada en un libro de unas 300 páginas) se hacen cortas.

Haré una breve alusión al argumento: Bilbo Bolsón, tío de Frodo, al que todos conocemos, vive tranquilo en La Comarca hasta que su amigo, el mago, Gandalf aparece para meterle de lleno en una aventura que tiene que ver con la recuperación del reino de los enanos de las manos del malvado dragón Smaug, que un día lo invadió expulsando de él a todos sus habitantes. Bilbo se verá inmerso en un peligroso viaje con un grupo de 13 enanos y un mago del que no volverá siendo el mismo.

El hobbit: un viaje inesperado (2012) abandona el rumbo de El señor de los anillos y su grandilocuencia para adentrarse de lleno en el género de la aventura. La épica y el drama desaparecen aquí dando paso al divertimento puro y duro, a un chorro constante de persecuciones y a la vorágine de la acción y a la ligereza del contenido, teniendo este menos importancia que el continente. Es por eso que se trata de un film mucho más disfrutable que cualquiera de sus predecesoras; todo es más liviano y resultón, provocando únicamente gozo y sonrisas; y eso se agradece.

En el apartado interpretativo, Martin Freeman (Bilbo Bolsón) acierta en el clavo con su personaje, un hobbit curioso y campechano con un corazón de oro. Ian McKellen hace tiempo que tomó la medida a Gandalf. Y dentro del grupo de los enanos nos encontramos con gratas sorpresas. Son personajes llenos de carisma sin tener que recurrir a extensos diálogos o situaciones cómicas, todos ellos actúan como un conjunto, y he de decir que es un grupo adorable. Jackson sabe que una buena historia lo es por su argumento, pero sobretodo por los que lo protagonizan, y ese es uno de sus grandes éxitos.

Para concluir, y a pesar de no haber examinado en exceso todos los ingredientes de la obra sino haberme liado explicando mis impresiones, quiero ser contundente y afirmar --según mi humilde y nada válida opinión y quizá condicionado por mi hambre extrema de Tierra Media-- que nos encontramos ante una de las mejores películas de aventuras de los últimos --yo que sé-- ¿20 años? No quiero columpiarme, pero no pestañear durante tres horas de visionado, no moverme ni un ápice de la butaca, salir del cine con una sonrisa y pasarme el resto del día entonando las notas de la banda sonora para mis adentros no son más que claras y suficientes muestras de que he encontrado mi película de aventuras favorita. ¡Sed felices!

Nota: 10/10

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