LOS MISERABLES

Tras proclamarse triunfador de la 83ª edición de los Óscar con 'El discurso del rey', Tom Hooper se puso manos a la obra con la adaptación a la gran pantalla del musical basado en la novela de Víctor Hugo, Los miserables. Cuatro estatuillas --entre ellas las de mejor película y mejor director-- avalaban al director inglés para bordar una película con un reparto estelar y unos antecedentes, los de los teatros, más que prometedores, pero parece que, a pesar de rozar el notable alto, se queda a las puertas de lo que podía haber sido y no fue.

El hecho de que prácticamente la película entera sea cantada se hace un poco agotador, aunque solo es pesada cuando llega al último cuarto del largometraje, hasta entonces absolutamente todo se había sustentado en el acertado elenco de actores. No sé hasta que punto el musical de Los miserables contenía o no diálogos, pero sinceramente algunos momentos de la obra de Hooper podrían haber sido transformados en meros diálogos.

Por otro lado, y siendo una de las grandes pegas del film, el director británico vuelve a escudarse en los planos cercanos, abusando de esta manera de una técnica que, cuando se utiliza de forma desmedida, agota la vista y hace sentir agobio. Se echa en falta la presencia de encuadres que muestren el entorno en que se sitúan los personajes, propiciando que en muchas ocasiones y tras haber leído los subtítulos, uno no sepa a dónde mirar porque ya lo ha visto todo. Este tipo de plano resalta los sentimientos y provoca un acercamiento con los personajes, pero su uso se antoja abusivo, como ya ocurriera en 'El discurso del rey'; la única diferencia es que aquella duraba dos horas y era más dinámica que esta.

La película, de unos largos 152 minutos de duración, comienza fuerte con la puesta en escena de los personajes más carismáticos y atractivos del film: primero asistimos al relato de Jean Valjean (Hugh Jackman) y su vida como esclavo, para pasar al drama de Fantine (Anne Hathaway) para con su hija Cosette. El inicio, pues, es muy intenso ya que se trata de los personajes mejor interpretados de todo el largometraje. Hugh Jackman, omnipresente en toda la obra, cumple con creces a la hora de cantar e interpretar a la vez, logrando sus mejores momentos al principio, como esclavo redimido. El actor australiano se ha ganado así su nominación a los Globos de Oro como mejor actor de comedia o musical. Por otra parte, asistimos al recital de Anne Hathaway, que se lleva mis más sinceros respetos después de brindarnos una actuación que posiblemente lleve consigo algún galardón. Consigue poner los pelos de punta cuando sale en pantalla y trasmitir, no sólo con la voz, sino también con sus cuerpo, su gesto y su mirada, todos los sentimientos y penurias que sufre su personaje. Hablamos de una actriz que comenzó en largometrajes de la talla de 'Princesa por sorpresa' y que fue desencorsetándose poco a poco de su papel de chica Disney para acabar interpretando a la atractiva y misteriosa Catwoman o al personaje que ahora mismo nos ocupa. Increíble. Chapeau.

El resto del reparto está por debajo de los anteriormente citados, pero con un aprobado holgado. Russell Crowe, como el recto agente de la ley, Javert, no posee la mejor voz, pero su personaje aporta mucho a la película, incluso más que el propio actor. No consigue interpretar demasiado a la vez que canta, pero su relación con Valjean es de lo más interesante de la historia. Amanda Seyfried, como Cosette adulta, aporta una voz muy aguda que sobresale en los momentos corales, y Eddie Redmayne, a pesar de no lograr transmitir tanto como Jackman y Hathaway, posee la voz más peculiar del elenco. Del resto destaco a Samantha Barks como Éponine, con una de las mejores voces.

Para concluir, Los miserables (2012) no me llegó como debía de suponerse. Hay que decir que el musical no es precisamente mi género favorito, pero Los miserables y el conjunto merecía mi atención, y la música y las canciones son maravillosas. Se trata de una obra intensa, pero sólo Anne Hathaway logró que sintiera algo, cuando en dos horas y media de metraje debería habérseme erizado el vello más de una vez; el resto pasó por delante de mis ojos provocándome cierta indiferencia. Puede resultar algo extensa y cargante, pero está perfectamente sustentada por la actuación del reparto, sobre todo gracias a Jackman y a la recién nombrada. El ambiente es fascinante y todo lo demás también, pero Hooper con su nerviosismo y sus primeros planos no nos deja disfrutarlo. Una pena porque, resultando notable en su conjunto, podría haber llegado a más.

Lo mejor: Anne Hathaway con su 'I dreamed a dream' y Hugh Jackman. De sobresaliente.
Lo peor: la cámara en mano y el uso abusivo de los planos cercanos.

Nota: 7,5/10

Actualización:

Un segundo visionado me ha permitido hacer un análisis más rico y profundo de la obra. Tras varias semanas escuchando la música exquisita de 'Los Miserables' en mi casa, pude apreciar con más cercanía la grandiosidad de la obra. Posiblemente se trate de una de las mejores composiciones musicales de la historia (así lo reflejan las cifras cosechadas por el musical alrededor de todo el mundo), y en este tiempo he tenido la posibilidad de familiarizarme con todas y cada una de sus partituras.

En el segundo visionado, pues, pude disfrutar de una manera mucho más notoria. El hecho de manejar la melodía y las letras de cada canción me permitió apreciar mucho más la labor del reparto tanto en su vertiente musical como en la interpretativa.

Dicho esto, y ya concluyo esta extensa entrada, gracias a este nuevo visionado he podido sentir mucho más que en la primera vez. Logré emocionarme como antes no había ocurrido y las dos horas y media largas no se me hicieron así. Eso sí, la cámara al hombro sigue cansando.

Nota: 8,5/10


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