¡AVE, CÉSAR!

Tras conquistar a la crítica pero no a los responsables de las principales ceremonias de premios de Estados Unidos con A propósito de Llewyn Davis, los hermanos Coen cambian de tercio y se pasan a la comedia con ¡Ave, César!, una película alocada e irónica con un reparto estelar.



Los hermanos Coen acostumbran a danzar entre el drama y el thriller y el género cómico según por dónde sople el aire. Esta vez tocaba una comedia sobre el Hollywood de los 50 después de realizar un film de gran altura con el helador drama del músico folk interpretado por un genial Oscar Isaac. Esta vez un reparto de excepción acompaña a Joel e Ethan, con intérpretes como Josh Brolin, George Clooney, Scarlett Johansson, Tilda Swinton, Ralph Fiennes o Channing Tatum en una comedia que apunta a disparatada y se queda en irónica. Para el recuerdo quedan escenas esporádicas, que no pasan de sketches y son la excepción dentro del conjunto. La trama apunta maneras en su arranque, con un inicio trepidante y divertido, pero se afogona con el paso de los minutos para terminar en un desenlace fácil, que no supuso un quebradero de cabeza a los guionistas.

La supuesta urgencia que se le pretende trasladar al espectador tras el rapto de George Clooney, que interpreta a una estrella del mundo del celuloide, en mitad de un rodaje de una superproducción no resulta tal, y asistimos impasibles al tercio final de la película, cuando más tensa debería ser la situación. La vía fácil acompaña al libreto en todo momento, y el protagonista, un omnipresente productor de campo, no tiene que esforzarse demasiado para conseguir su objetivo. Prácticamente nadie se lo impide. Es más, algunos se lo ponen aún más fácil, y tampoco hay giros en el guión que den un vuelco a la trama para asegurar un desenlace inesperado.

Por lo tanto ¡Ave, César! se queda en una premisa anecdótica, con varios diálogos ágiles y brillantes, pero con una ironía que, o bien no logro pillar, o no resulta todo lo divertida que se le presupone.

Puntuación: ** (sobre 5)