OCHO APELLIDOS VASCOS

La comedia vuelve a reventar la taquilla española, esta vez sobrepasando ampliamente la buena cifra que cosechó en su día '3 bodas de más'. 'Ocho apellidos vascos' es el mejor debut español desde 'Lo imposible', que en su total recaudó 27'58 millones de euros. Ahí es nada


Con un argumento sencillo típico de comedia romántica, la chica que se va y el hombre que va en su busca a un lugar en el que es el pez fuera del agua, la película funciona desde el primer momento como caricatura de dos sociedades completamente opuestas. Con un tono muy saludable se juega al contraste entre andaluces y vascos, y algo que podría haber sido peliagudo según la orientación se convierte en la mejor normalización de un conflicto que ya cansa.
Funciona mejor como sucesión de gags que como conjunto, además de que el decaimiento de la risa coincide en los momentos en que la trama -inevitablemente- ha de avanzar. El guión (Borja Cobeaga y Diego San José) es muy dinámico y ofrece un abanico de chistes y situaciones cómicas extremadamente amplio y variado. El inicio es desternillante, así como la mayor parte del segundo acto, en la que el protagonista habrá de lidiar con el padre de la chica. El final abandona la comedia por momentos para entrar más al romanticismo, pero es comprensible y necesario.

Dani Rovira debuta en el cine haciendo de Rafa, un sevillano de los de gomina y fino, enamorado de Amaia (Clara Lago), habrá de hacerse pasar por abertzale en territorio enemigo para así mantener una farsa iniciada por la chica frente a Koldo, su padre. En el camino estará Merche (Carmen Machi), que ayudará a Rafa a conquistar a Amaia.

La mayoría de las situaciones cómicas giran en torno al trío Rafa-Amaia-Koldo, donde se jugará constantemente al truco del ignorante y el enterado para generar todo tipo de confusiones. Karra Elejalde tiene el mejor papel de la película y también es el más convincente como vasco de pura cepa que chocará desde el principio con Rafa. El papel de Clara Lago como Amaia también es reseñable, haciendo de vasca dura y con carácter.

La conclusión no es otra que cuando una película, aunque española, está bien escrita, la gente responde; amén de una importante y muy bien llevada campaña de promoción tanto en televisión como en salas de cine, contando además con rostros que animen al público a ir a verla.

Cuando se juntan los ingredientes necesarios y la película tiene calidad, la crisis poco o nada importa.

Puntuación: *** (sobre 5)

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