EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING

El cine de terror vuelve a estar de moda gracias a, entre otros, James Wan. El joven director malayo autor de 'Saw' o 'Insidious' vuelve a firmar otra gran obra de un género otrora exprimido hasta la médula.

En 'Expediente Warren: The Conjuring' asistimos a una historia típica del cine de terror: una familia que se muda a una bonita casa en el campo y comienza a experimentar sucesos paranormales causados por una presencia demoníaca. Llega entonces el momento de dos expertos en este tipo de fenómenos, que se alojarán en la casa para intentar solucionar el problema. Pero más allá de una premisa muchas veces vista y de estar basada en hechos reales, lo que sumerge al espectador en una atmósfera oscura e inquietante es el pulso y la forma de rodar de Wan. El cineasta se sirve de planos largos y de la cámara al hombro para ser uno más de la familia, lo que provoca que todo parezca mucho más cercano y aterrador, invitándonos a formar parte de lo que está ocurriendo.

La película se muestra uniforme desde el inicio hasta el final sin dar casi momentos de respiro. Es una cinta muy dinámica y entretenida que no abusa de varios de los elementos típicos del género: la sangre y los estruendosos efectos sonoros. Mantiene la tensión en cotas muy altas en muchas de las escenas cumbre, siendo la imagen y la oscuridad lo que provoca el miedo.

El metraje se pasa volando y la tensión acumulada es mucha, pero al final no hay una meta marcada. Eso sí, no es el desenlace, ni mucho menos, lo más importante. Funciona un poco mejor como thriller que como película de terror, y los minutos finales no igualan la fuerza del resto del conjunto, pero más que esperar un giro de guión sorprendente o un descubrimiento aterrador, sólo cabe llegar a la conclusión deseando que todo termine para al fin respirar hondo y a gusto, sabiendo que todo ha terminado.

Puntuación: *** 1/2 (sobre 5)

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