CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR

El rodillo de Marvel continúa inamovible e imparable con su plan. Aún con la resaca de Vengadores: Era de Ultrón, llega la tercera parte de Capitán América, una especie de punto de encuentro de todas las películas individuales de la marca en la que tendrá lugar una guerra civil que supondrá un antes y un después en las vidas de los protagonistas.


Basada o inspirada en el cómic de Mark Millar, nos pone en la piel del Capitán América en un nuevo thriller de acción, continuista con el tono de cine de espías de las anteriores entregas en comparación con la oleada de destrucción a la que estamos acostumbrados con otras sagas de Marvel, una vez se percibió en Ultrón cierto agotamiento de la fórmula destructiva. Un tono que beneficia para contar este enfrentamiento entre dos bandos, divididos por la idea de si los Vengadores necesitan o no un control o una supervisión internacional.

Lo que podía antojarse como una continuación de los Vengadores se desmarca para ofrecernos una trama donde el Capitán América y el Soldado de Invierno cobran un mayor protagonismo que los demás. Es verdaderamente la tercera entrega del capi, que si bien supondrá un punto de partida para los nuevos personajes que en ella se introducen y afectará directamente a los hechos que nos estén por contar de aquí en adelante en todo el universo.

La película cuenta con la estructura narrativa más compleja y rica de todo Marvel. Multitud de personajes con gran calado y bien definidos y sus respectivas historias confluyen sin atisbo de caos en una amalgama de conflictos notablemente construidos y desarrollados. Nada sobra, y las nuevas adiciones no hacen sino mejorar el conjunto. No hay en Capitán América: Civil War actuación sin motivo, y no hay pelea propiciada de forma azarosa ni cerrada de manera precipitada. Todo o casi todo tiene su causa, pero sobre todo su consecuencia. Una película que baja a los superhéroes a la tierra para enfrentarse a los frutos de sus actos y conflictos más internos y personales que lleva un ritmo in crescendo que explota en un clímax épico y emocionante.

La duración (2 horas y media) no se hace ni mucho menos pesada. La película se toma su tiempo para ponernos en antecedentes, plantear la trama y dejar que fluya. Colabora para bien la presencia de un villano con un plan coherente, aunque, como suele ocurrir, ciertamente complejo. Aunque sin duda lo mejor de la película es el conflicto que se crea entre ambos bandos. Resulta difícil elegir uno, pero más tener que decantarse una vez se suceden los diferentes y sorpresivos acontecimientos que van estallando en la cara del espectador.

Quizá pueda echarse en falta más crudeza en los enfrentamientos fratricidas, pero en pocos momentos Civil War hace honor a su nombre. No son unos contra otros. No es ese el fin de ninguno de los dos bandos, aunque sólo cuando la lucha se mueve por el apartado más personal vemos las mejores y más duras coreografías, así como los momentos de mayor intensidad dramática.

En definitiva, se puede decir que es la mejor película de superhéroes de siempre junto a Los Vengadores, o quizá incluso por encima de ella, una vez entendemos la trilogía de Batman de Christopher Nolan como un thriller protagonizado por un hombre enmascarado. Capitán América: Civil War es una bomba alimentada de emociones, bien dirigida, estructurada y tremendamente disfrutable, pues exige algo más al espectador y le ofrece novedades, algo no muy habitual a estas alturas de la película.