TRÁILERS

El cine en todas sus facetas logra cada año un punto más en cuanto a la perfección de la técnica. Los avances de la tecnología y el manejo de los mismos se perciben en cada nueva película en comparación simplemente con obras de 10 años atrás. Nuevos planos, tiros de cámara, músicas o efectos especiales, pero el progreso también ha llegado a los tráilers, como no podía ser de otra manera, que han traspasado la frontera de ser meros productos de marketing para convertirse en grandes obras con sentido propio.


Las entregas de premios de nuevo cuño, como pueden ser los españoles Premios Feroz, por no ir más lejos, incluyen en su abanico de categorías la de "Mejor tráiler". Este hecho dice mucho de la dimensión que han copado estas pequeñas obras en el mundo cinematográfico actual. Muchos cinéfilos aseguran sin tabúes que la parte que más les gusta de acudir al cine es la de los tráilers. Un momento íntimo entre el espectador y la pantalla donde se le suelta una pequeña píldora de lo que está por venir. Quizá a día de hoy pocas veces un tráiler nos pille por sorpresa, porque estamos tan bombardeados de información que ya nada se nos escapa, pero que levante la mano el que no se haya puesto tieso en el asiento alguna vez al ver el logo de apertura de una productora o intuir una música de la que sabemos es la película que esperamos como agua de mayo.

El tráiler no sólo es un objeto de consumo previo al visionado de la película. Como he dicho, ya no lo concibimos tanto como un anuncio sorpresa, puesto que seguro ya sabemos de la cercanía del estreno de una película en cuestión, sino como una declaración de intenciones que nos muestra el tono de la película y que cuenta una mini historia de 2 minutos y medio que tiene vida incluso superado el visionado del largometraje. Son resúmenes que compactan un sentimiento de dos horas, una sensación particular única en cada uno de nosotros. Nos facilitan volver a sentir lo que llegamos a vivir en su momento en la butaca del cine pero sin tener que pasar por la misma y en un período de tiempo más asequible, evitándonos trillar una historia a la que le tenemos demasiado aprecio.

Hablo por supuesto de buenos tráilers de películas del mismo calibre, aunque también existen casos de tráilers mejores que la película que anuncian. A continuación pongo algunos de los tráilers por los que me dejo caer de vez en cuando, ya sea por su tono, su música o su capacidad de transmitir una esencia sin destrozarnos el argumento de la película. Obligatorio verlos en pantalla completa:

Tráiler 1 de Interstellar: una pequeña obra maestra que apenas necesita imágenes de la película para transmitir su tono y su historia. Sólo imágenes de archivo, la magnética voz de Matthew McConaughey y la partitura de Hans Zimmer son necesarios para ponernos los pelos de punta.



Tráiler 3 de Interstellar: ya incluye imágenes del largometraje, pero su presencia se sigue antojando más poética que otra cosa. No nos desvela nada de la trama y nos llega a tocar la patata.



Tráiler final de Star Wars: El despertar de la fuerza: adrenalítico, y no necesita revelar nada de la trama para captar ese sabor auténtico a Star Wars. Gran parte de culpa tiene la partitura de John Williams, pero también el uso esporádico de imágenes que no salen en la película y que me parecen un buen recurso teniendo en cuenta el calado que tienen los tráilers a día de hoy.




Tráiler 1 de Capitán América: Civil War: una auténtica bomba de emociones y escenas apabullantes donde se entiende de sobra qué es lo que pasa sin desvelarnos gran cosa o casi nada.




Tráiler 3 de El hombre de acero: un gran ejemplo de un tráiler mejor que su hermano mayor. Una obra completamente in crescendo que hizo a los fans preguntarse si no habría demasiada poca acción en el producto final. Por desgracia, sí que hubo. Demasiada.