LOS ODIOSOS OCHO

Quentin Tarantino regresa tres años después de Django desencadenado, y de nuevo con mucha expectación. En Los odiosos ocho recurre de nuevo al contexto del western norteamericano, pero esta vez la historia se antoja un pseudo thriller cómico más cercano al misterio que al propio western en sí mismo.


Que Quentin Tarantino sabe hacer westerns ha quedado patente con Django desdencadenado y ahora se corrobora con Los ocho odiosos. Que es un maestro del entretenimiento y del diálogo también resulta más que obvio a estas alturas, pero en su última obra peca de ser demasiado fiel a sí mismo alargando conversaciones hasta la extenuación y aumentando la dosis de tomate frito hasta llegar a excesivas cantidades industriales.

La película se digiere poco a poco, con una primera hora lenta en la que vamos entrando en situación y conociendo a los personajes. Todo avanza favorablemente hacia una trama de intriga más compleja de lo que todo al principio parece, pero cuando el exceso del cineasta norteamericano se desata en pos de la comedia negra más bruta todo halo de misterio y tensión de desvanece. Lejos queda aquella primera escena en la cabaña de Malditos bastardos, poniéndonos el corazón en un puño con un simple y genial cara a cara entre dos buenos actores. Aquí desperdicia la oportunidad recurriendo al gore con demasiada asiduidad. Lo que había venido cocinándose a fuego lento acaba por quemarse en un tercio final que empieza bien y acaba yéndose de madre.

Eso no quita para afirmar que es una película entretenida con muchas cosas a las que estar atento, como las buenas actuaciones de los protagonistas, con especial mención a Samuel L. Jackson, Kurt Russell o Jennifer Jason Leigh (nominada al Óscar); la gran fotografía; o la banda sonora original de Ennio Morricone, que se aleja de las melodías propias del western para optar por el misterio. Pero con todo resulta una obra irregular, de las más flojas de su filmografía, personalmente, pero que aun así no es moco de pavo. Disfrutable, sí, pero también desmedida y desacertada.

Puntuación: *** (sobre 5)