INTERSTELLAR

Christopher Nolan confirma su condición de visionario y gran narrador en 'Interstellar', su última superproducción de proporciones y pretensiones gigantescas que sin embargo ahonda en lo pequeño y terrenal; relaciones paterno-filiales con el amor más presente que en ninguna de sus otras películas


Cada nueva cinta del director inglés se ha convertido por su propio peso en la cita más esperada del año para los amantes del cine comercial de calidad. Tras darse a conocer al gran público con una concepción nueva del mundo de los superhéroes con la trilogía del caballero oscuro, y de convertir el universo de los sueños en una película supertaquillera, Christopher Nolan mezcla algo tan desconocido y vasto como los viajes espaciales con algo tan terrenal y mundano como el amor, y la fórmula resulta tremendamente eficaz.

'Interstellar' es una experiencia diferente y reveladora dentro del cine de ciencia ficción que nos llega al corazón con una historia tan sencilla como el drama de un padre que por su trabajo no puede estar con sus hijos y verlos crecer, lo que consigue despertar infinidad de emociones en el espectador mientras a su vez contempla la grandeza del universo y nuestra insignificancia dentro del mismo. Se antoja difícil permanecer de piedra.

Con un metraje muy elevado, la narrativa de Nolan y su capacidad para crear escenas bellas y poderosas conjuga a la perfección con la importancia del amor en cada uno de los personajes que forman la película. Esas imágenes nos envuelven, abruman y asustan, pero verlos actuar por sus convicciones es lo que nos hace sentir una gran empatía por ellos y emocionarnos cuando ellos lo hacen, porque los comprendemos. No son superhéroes queriendo salvar el mundo, son personas normales como tú o como yo que toman decisiones que cambiarán sus normales vidas para siempre, y con ellas el porvenir de la humanidad.

Dejando a un lado la parte sentimental, la visión de Nolan se expande y nos envuelve al hablarnos de cosas como la física cuántica, la teoría de la relatividad, la ley de la gravedad, agujeros negros, quintas dimensiones y cambios en el tiempo, haciéndonos quedar perplejos ante lo que puede o no haber ahí fuera, pero es en esa parte en la que surgen mayores dudas y confusiones al analizarla en frío. El director inglés se sirve de todas esas teorías para acabar la historia donde él desea, pudiendo disentir de algunas situaciones que bien podrían -tirando de lógica- haber concluido de manera diferente.

Por si fuera poco, este apasionante viaje se sirve de un reparto estelar encabezado por Matthew McConaughey haciendo de padre sufridor, que se recorre el espacio para salvar a la humanidad de su extinción a ritmo de un omnipresente Hans Zimmer, abandonar la Tierra, un planeta marchito, y mirar hacia arriba en pos de la supervivencia. ¿Lo logrará? Comprobadlo vosotros mismos, que el viaje merece la pena.

Puntuación: **** 1/2 (sobre *****)

Twitter: @MMAudiovisuales @feresbec